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Verdad detrás de las fotos

Amo Noruega.

Ya está, ya lo he dicho.

Si no fuera por la ausencia de luz en invierno, la inexistente calidad gastronómica y, por supuesto, por su nivelón de vida (imposible de mantener a menos que tengas un sueldazo noruego), me iría a vivir allí mañana mismo.

Y es que tiene una naturaleza exuberante; con unos lugares que parecen sacados de una película de ciencia ficción.

Y además está la mentalidad de los noruegos: su cultura del trabajo, la educación que le dan a sus hijos (no sólo en el colegio sino también en casa), y su sencillez y humildad, tengan el dinero que tengan.

Vamos, que cuando fui allí en 2016 (un sueño cumplido ya que llevaba deseándolo toda la vida) volví completamente enamorada, y, por supuesto, no veo el momento de volver.

Eso sí, cuando vuelva, no volveré a cometer los mismos errores que la primera vez.

Porque visitar Noruega en verano te permite disfrutar de unos paisajes impresionantes, pero si piensas que los fiordos son sinónimo de zona virgen donde se respira paz, olvídate.

A continuación voy a contarte la verdadera realidad de los tres lugares más famosos y fotografiados de los fiordos noruegos.

El Preikestolen

El famosísimo Púlpito.

Esa roca gigante como cortada perfectamente a cuchillo, que se alza 600 metros sobre el Lysefjord.

Una preciosidad de lugar… Tanto que hasta fue escogido por el equipo de Misión Imposible para rodar la escena final donde Tom Cruise derrota al villano en su última película de la saga (no, no me digas que te he hecho spoiler, ¡porque Ethan Hunt siempre gana!).

Allí podrás hacerte la clásica foto…

A menos que no hagas caso de lo que te voy a contar, porque la realidad del Preikestolen está muy lejos de esa fotografía.

Aquí tienes nuestra experiencia:

El día que íbamos a visitar el Preikestolen, nuestra intención era madrugar mucho para conseguir algo así como la foto anterior.

Ya me había informado y sabía que en los meses de verano el Púlpito tiende a estar masificado, así que tenía claro que había que madrugar o, por el contrario, esperar hasta la última hora de la tarde.

Pero el destino (y nuestra falta de decisión) quiso que presenciáramos toda aquella multitud. 😩

La previsión del tiempo decía que iba a llover -o más bien, diluviar- toda la noche anterior y también a primera hora de la mañana, así que nos dimos el pequeño lujo de descansar un poco más en nuestro camping de Stavanger y posponer nuestra partida.

Y entonces, ¿qué pasó? Que acabamos yendo en hora punta. 🙈

A las 11:00h de la mañana los parkings estaban a rebosar y no había más que autobuses y más autobuses de la gente que venía de los cruceros.

Así que cuando llegamos al inicio del camino que te lleva al Preikestolen, aquello se asemejaba más a una procesión de Semana Santa que a un agradable trekking en la maravillosa Noruega de mis sueños.

Especialmente me dio rabia la de gente que estaba allí “engañada” por las tour operadoras. Porque vimos personas de cierta edad con una condición física muy justita; mujeres con zapatos con un poco de tacón; personas que preguntaban a su guía a los 500 metros de empezar que cuánto quedaba para llegar…

Estoy segura de que esas pobres personas estaban convencidas de que iban a bajarse del autobús y dar un agradable paseo de 10 minutos. Y en cambio, se encontraron con un trekking de montaña de 4 km (solo ida) en toda regla.

Además, si por algo destacan los trekkings noruegos, es que, en general, dejan los caminos prácticamente intactos; es decir, que a pesar del turismo excesivo que pueden tener, no los acondicionan para que estén mejor adaptados.

De hecho, tuvimos que atravesar zonas de rocas más altas que yo, y por supuesto, al estar lloviendo, todo estaba mojado y embarrado.

A mí todo aquello me cabreó muchísimo. No sólo por la gente que estaba allí engañada, sino porque además, los que sabíamos a lo que íbamos (e íbamos preparados) no podíamos avanzar a un ritmo normal.

¿Conclusión? No disfruté de la experiencia como esperaba hacerlo y, aunque las vistas desde arriba eran impresionantes, la verdadera realidad me decepcionó bastante.

Turismo excesivo Noruega

Al menos, pudimos escaparnos un poco de la muchedumbre y ascendiendo un poco más conseguimos estar más tranquilos.

Vistas Lysefjord Preikestolen

¿Qué tienes que saber antes de ir al Preikestolen?

  • Es una ruta de 4km; 8km ida y vuelta (en total, entre 3 y 4 horas). Aquí te dejo nuestra ruta de Strava
  • Es necesario llevar un calzado de montaña adecuado
  • En cuanto al vestuario, lo ideal es llevar capas para abrigarte en caso de frío y para ir quitándotelas en caso de que el esfuerzo te haga sudar la gota gorda
  • En la página oficial de visitnorway tienes las recomendaciones para realizar la ruta del Preikestolen

El Trolltunga

A diferencia del Preikestolen (y por suerte), en el Trolltunga (o lengua del trol) no había nadie engañado.

Absolutamente todos los que estábamos allí éramos conscientes de lo que nos venía encima: unos 25km de ruta con unos 1200 metros de desnivel. 😱

Además, desde el parking ya nos lo iban dejando claro: peligro de muerte, 10-12 horas de trekking, medidas de precaución…

Advertencias trekking Trolltunga

Íbamos requete-advertidos así que no había cabida para meter la pata (¿o sí? 😅)

Así que mentalizados y preparados, a las 7 de la mañana empezó nuestra pequeña aventura del día.

¡Y vaya si empezaba fuerte!

En el escaso primer kilómetro se ascienden ni más ni menos que ¡unos 800 metros! Tómatelo con calma porque tus cuadriceps van a sufrir un poco.

La buena noticia es que después, a lo largo de los otros 10-11 kilómetros hasta llegar al Trolltunga, sólo se suben 400 metros más, por lo que la ruta se convierte en mucho más llevadera (aunque sigue siendo muy laaaaaargaaaa).

Además del atractivo de llegar a la famosa lengua del trol, todo el trekking tiene unos paisajes impresionantes que hacen que la ruta se haga muy llevadera. Y salvo en contadas ocasiones, no sentimos ni de lejos esa sensación de masificación que vivimos en el Preikestolen.

Y cuando por fin llegas al Trolltunga, no decepciona.

La piedra está literalmente suspendida sobre un lago (por cierto, artificial, ya que se llena a través de una presa) con unos 700 metros de caída.

Y, por supuesto, después del esfuerzo, quieres tu recompensa: la foto.

Pero te encuentras una cola de 20, 30, 40 personas que esperan pacientemente su turno. Así que llévate ropa de abrigo, porque te va a tocar esperar un rato.

Fotografía colas Trolltunga

Por fin, llega tu turno. Es hora de posar frente a las 30 personas que están esperando detrás de ti. Pero ¡oye! ¡Ya tienes tu recuerdo!

Fotografía Trolltunga Noruega

A pesar de todas las advertencias, pudimos presenciar bastantes imprudencias, como el típico que va a una excursión de 10 horas en chancletas, o un imprudente padre de familia que lleva a sus hijos al Trolltunga pasada la hora límite (a medio camino hay un cartel que especifica claramente que des la vuelta si son más de las 13:00h).

Nosotros tampoco nos libramos de cometer errores. 🙈

Y es que, tras haber leído por Internet la existencia de unas antiguas escaleras de un funicular que recortaban el camino en un par de kilómetros, nos aventuramos a buscarlas. Para nuestra sorpresa, no sólo las habían quitado, sino que además estaban construyendo una carretera.

¿Resultado? En vez de recortar 2 kilómetros, acabamos sumando de más.

¿Veis por qué hay que hacer caso a las advertencias? 🙈

¿Qué tienes que saber antes de ir al Trolltunga?

El Kjerag

Como esto va de ir añadiendo más y más adrenalina al asunto, vamos con el plato fuerte del día: el Kjeragbolten o Kjerag.

A través de este vídeo puedes hacerte una idea de cómo de impresionante es dicho lugar:

Una piedra encajada entre dos paredes que tiene una caída de, ni más ni menos que 1000 metros.

¿Te suena el Burj Khalifa de Dubai, conocido como el -hasta la fecha- edificio más alto del mundo? Pues eso sólo son 828 metros.

Es más, es uno de los lugares predilectos para muchos amantes (locos) del salto base.

Pero para hacerte la foto, una vez más, Noruega no te lo pondrá fácil.

Se trata de una ruta de unos 10km, que puede llevarte entre 5 y 6 horas de duración, ya que hay que ascender sus 1000 metros de desnivel a través de unas rocas bastante pulidas que en días de lluvia -como el que nos tocó- se convierten en un auténtica pista de patinaje.

Aprendida la lección del Preikestolen, optamos por pegarnos un buen madrugón que nos permitió realizar el trekking prácticamente solos.

Esta vez sí, lo hicimos bien: sin gente, disfrutando de la tranquilidad y, por supuesto, sin esperar para la foto.

Así que ahí fui yo envalentonada a subirme a la piedra mientras Guille me gritaba: ¡Por Dios, Miriam, ten cuidado! ¡Ten cuidado, por favor!

Cuando llegué al paso que daba acceso a la roca (por cierto, han tenido el detalle de poner una arandela a la que agarrarte para dar el tembloroso paso), el tono alarmante de Guille resonaba en mi cabeza, y de repente, la roca redondeada y mojada por la lluvia ya no me parecía tan segura.

Así que la prudencia pudo a la osadía y este fue el triste resultado…

Kjerag fiordos Noruega

Lo peor es que llegó el turno de Guille y sin pensárselo demasiado, dio el salto y se aferró a la piedra.

Kjeragbolten Noruega

¡Nunca le perdonaré que me metiera miedo a mí y me quedara sin mi foto de recuerdo! 😜

Eso sí, esa misma noche y las siguientes Guille reconoció haberse creado un trauma porque ¡las pesadillas viéndose caer al vacío no le dejaban dormir!

Hasta llegamos a buscar en Internet si alguien había muerto en el Kjerag. Y si tú también tienes curiosidad, te diré que, a diferencia del Preikestolen y el Trolltunga que sí han vivido esta tragedia, a día de hoy nadie ha muerto cayéndose del Kjeragbolten.

Llegaba la hora de bajar.

Y nos dimos cuenta de lo acertado de nuestro madrugón cuando a mitad del descenso empezamos a cruzarnos con gente y más gente.

De hecho, cuando estábamos a punto de llegar al parking 6 horas después, aquello ya era un Preikestolen más.

La anécdota se la llevó una niña adolescente con su abuelo que nos paró para preguntarnos si las rocas dejaban de estar tan resbaladizas más arriba. Miré su calzado -unas zapatillas Nike de calle- y le recomendé que se diera la vuelta por su propio bien.

Nunca supimos si nos hizo caso o no, pero, una vez más, la imprudencia volvió a hacer acto de presencia.

¿Qué tienes que saber antes de ir al Kjerag?

Son unos 10km con 1000 metros de desnivel. Aquí te dejo nuestra ruta de Strava
Hazte con un buen par de botas de montaña con suela antideslizante (te vendrá bien en caso de que llueva)
En la página oficial de visitnorway tienes las recomendaciones para realizar la ruta del Kjerag

 

Pues esta es la verdadera realidad de las fotos más típicas de Noruega. ¿Te imaginabas algo así? ¡Cuéntamelo en los comentarios!

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