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Cámara de fotos de viaje

Me ha costado 6 años aprender esta lección, así que hoy voy a ahorrarte mucho tiempo y muchos errores (y mucho dinero, claro) en esto de lo que al equipo fotográfico se refiere.

Porque seguro que te pasa como a mí y cuando tienes que hacer una inversión importante como es la de comprarte tu primera cámara (o una nueva), dedicas una considerable cantidad de tiempo a investigar por internet y preguntar a los fotógrafos de tu alrededor.

El problema viene cuando empiezas a ver los precios de lo que te gustaría conseguir y te asustas. “¿Cómo voy a hacer mejores fotos si no puedo pagarme el mejor equipo?”

Buena noticia: lo mejor no es lo que realmente necesitas

A lo largo de estos 6 años me he comprado 3 cámaras y 7 objetivos (además de innumerables complementos, como filtros, correas, mochilas, trípodes, estabilizadores…). Pero también he vendido una cámara, dos objetivos y algunos complementos. Y aún y todo, sigo sin tener el equipo que realmente necesito.

¿Por qué?

Porque la fotografía, o mejor dicho, TU fotografía evoluciona. Y evoluciona tanto que lo que te gustaba al principio no tiene que ver absolutamente nada con lo que te gusta ahora.

Podrás comprobarlo en las fotos que has ido haciendo a lo largo del tiempo. Seguro que miras tus primeras fotos y te preguntas cómo pudiste hacer algo así.

Pero es que, además, esa evolución también se refleja en el equipo que utilizas.

Te voy a contar mi experiencia:

Mi primera cámara fue una Nikon D5100 con un objetivo 18-105mm (uno de los conocidos como pisapapeles – saca tus propias conclusiones 😜).

Cámara para aficionados

Foto que me saqué orgullosa el día que recibí mi primera cámara

Por aquel entonces aquella cámara era de gama media (de las de aficionado, claro) y escogí un objetivo que me sirviese un poco para todo.

Conclusiones que saco de aquella elección: No lo hice mal.

¿Era una buena cámara? No. De hecho hoy en día recomendaría a alguien que se inicia que se compre algo más básico aún. Incluso algo de segunda mano.

¿Por qué? Porque cuando empiezas lo que tienes que hacer es aprender a usar la cámara, controlar la técnica y hacer un millón de fotos. Tienes que comprobar que esto de la fotografía te puede llegar a gustar. No vaya a ser que te acabes hartando y decidas que prefieres sacar fotos con el móvil, de manera que hayas tirado 300 o 400 euros a la basura.

Pero pongamos que le coges el gustillo a esto de la fotografía. ¿Cuál sería el siguiente paso? ¿Comprarte una cámara mejor? No, aún no.

¿Qué te gusta?

Si realmente has hecho un millón de fotos como te he recomendado, empezarás a descubrir qué tipo de fotografía te gusta más: paisaje, retrato, de calle, de producto, de moda…

Al principio es normal que te guste más de un tipo de fotografía, pero seguro que tendrás una favorita. La mía, desde siempre, ha sido la fotografía de paisaje (en eso no he cambiado tanto…).

Así que, cuando ya llevaba dos años enredando con aquella primera cámara y objetivos básicos, decidí invertir en un buen objetivo que me sirviera para sacar más rendimiento a la fotografía de paisaje: mi gran angular, Nikkor 10-24mm.

Noruega con gran angular

¿Por qué un objetivo y no una nueva cámara? Porque, en términos generales, el objetivo será lo que realmente le dará más calidad al 90% de tus fotos.

Sólo habrá un 10% de fotos cuya calidad se verá afectada por culpa de la cámara, y coincidirá que son los momentos en que las condiciones son más extremas (como por ejemplo, momentos de muy poca luz en los que no te quede más remedio que subir el ISO hasta valores muy altos).

Llegó el momento de comprarte una cámara mejor

Ya manejas con soltura tu primera cámara (en modo manual, ¡eh! ¡no hagas trampas!) pero empiezas a ver que en determinadas ocasiones, se te queda corta.

Es el momento de volver a pensar en lo que realmente necesitas y no en qué es lo mejor del mercado.

¿Ahora puedes apostar por calidad? Sí, ahora ya sí. Pero piensa, ¿qué uso le vas a dar?

Volvamos a mi experiencia.

Tras tres años en los que ya había definido que me gustaba, principalmente, la fotografía de paisaje, decidí invertir en la Nikon D7200.

Por aquel entonces, era la mejor cámara de la gama de aficionado de Nikon. Ir más allá hubiese significado comprar una cámara profesional (full frame), que además de suponer un gasto mayor en el cuerpo, me hubiera exigido comprarme nuevos objetivos. ¡Un despilfarro!

Así que aquella decisión tampoco estuvo mal tomada. Es más, tres años después sigo adorando mi Nikon.

Sin embargo, (lamentablemente) mis necesidades han vuelto a cambiar.

Mi apuesta por Olympus

Resulta que hoy en día la mayor parte de la fotografía que hago la dedico a dos ámbitos: fotografía de viaje (ocio) y fotografía de retrato (trabajo).

Correa de colores para cámara

Es por eso que he tomado una difícil decisión:

Invertir en un equipo mirrorless (en este caso la OMD EM5 Mark II de Olympus) para viajar y dedicar la Nikon a las sesiones de retrato.

El motivo de este cambio es sencillo: mis viajes a menudo incluyen largas caminatas por el monte que hacen que cargar con una réflex (de casi un kilo de peso) más sus objetivos (un kilo más por cada objetivo) sea un auténtico calvario.

Sin embargo, en ningún momento me he planteado venderla ya que no quiero prescindir de la calidad que me da la Nikon en mis sesiones de retrato.

Así que, para que te hagas una idea, así es como distribuyo actualmente mi equipo fotográfico completo:

Mi equipo en función de mis necesidades

Retrato

Viajes

Nikon D7200 Olympus OMD EM5 Mark II
Nikkor 35mm f1.8 (aunque me encanta, a medio plazo invertiré en uno de mayor calidad, pero ¡paso a paso!) Olympus Zuiko 12-40mm f2.8 Pro (calidad y polivalencia para los viajes. El objetivo que estará siempre puesto en la cámara)
Nikkor 10-24mm f3.5-5.6 (para cuando hay grupos grandes de personas teniendo cuidado de no deformar) Olympus Zuiko 12-42mm f3.5-5.6 EZ Pancake (¡su tamaño es mínimo! perfecto para llevar en el bolso cuando la fotografía no es el principal pretexto)
Lumix 17mm f1.7 (para vídeos de mayor calidad)

¿Es necesario tener dos cámaras? Por supuesto que no. Sin embargo, mis decisiones anteriores me han llevado a tener dos equipos cuando perfectamente podría tener sólo uno.

¿Cuáles son tus necesidades?

Espero que mi experiencia te haga darte cuenta de que no siempre lo mejor es lo que necesitas en cada momento. Así que si estás en ese proceso de búsqueda de una nueva cámara, hazte esta pregunta: ¿qué es lo que realmente necesito? Piensa en el uso que le vas a dar a la cámara:

¿La vas a someter a temperaturas o condiciones extremas? ¿No? En ese caso, no necesitas que esté sellada.

¿Vas a grabar vídeo? ¿No? Pues no te molestes en buscar una cámara que grabe en 4K.

¿Te vas a dedicar a la fotografía nocturna? ¿No? En tal caso, no necesitas valores de ISO demasiado altos.

¿Es tu primera cámara? ¿Sí? Pues opta por gastarte lo mínimo posible hasta que descubras tus necesidades fotográficas reales.

Podría seguir así con cada una de las características de las cámaras, pero estas preguntas debes hacértelas tú.

Eso sí, ¿necesitas ayuda? ¡Cuéntame para qué quieres tu cámara en los comentarios y te aconsejaré en función de mi experiencia!

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