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Fotografiar con acompañantes

Tenemos que reconocerlo.

Aquellos a los que nos entusiasma la fotografía y que cuando nos vamos de viaje no soltamos la cámara casi ni para dormir, podemos llegar a ponernos un poco intensitos con esto de las fotos.

Queremos hacer fotos a todo lo que vemos; pararnos en cada esquina; sacar la misma escena desde 4 perspectivas diferentes…

Y es de comprender que si vamos acompañados de amigos o parejas a las que no les interesa tanto la fotografía, acaben un tanto hartos de nosotros.

Yo misma lo he vivido en mi propia piel (como fotógrafa pesada, claro). Y gracias a ello, he aprendido a equilibrar los ratos dedicados a la fotografía con el disfrute tradicional de los viajes junto a tu pareja viajera.

¡Por esa misma razón nació este blog! Un blog cuyo lema “Fotografía de viajes sin pretensiones” pretende que no lo sacrifiques todo en tus viajes por conseguir LA FOTO.

Porque blogs sobre fotografía hay miles (millones, probablemente), pero ¿cuántos de ellos te dicen que te levantes a las 5 ó 6 de la mañana y te pases 3 horas en una misma localización? ¿Un 99%? Quizá más.

Y ¿qué acompañante, por santo-bendito que sea, aguantaría eso en todos los viajes? ¿Un 1%? Quizá menos.

Así que hoy te vengo a presentar las 6 claves que harán que tu pareja o amigos no desesperen (y te odien y deseen matarte) durante ese viaje. Por supuesto, ¡sin sacrificar la parte fotográfica!

1. Simplifica

Si por nosotros -fotógrafos/viajeros- fuera llevaríamos a cada viaje nuestro equipo fotográfico al completo: varios objetivos, trípode, filtros y, si me apuras, hasta la segunda cámara de fotos (venga, lo reconozco, yo lo he hecho, y no una vez 🙊).

Sin embargo, muchas veces el 80% del equipo acaba quedándose en la mochila o, peor aún, en el hotel.

Mochila fotográfica de viaje

Pero incluso si fueras de los que usa casi todo su equipo, ¿te has parado a pensar en el rato que tardas en cambiar un objetivo? ¿o en montar y desmontar el trípode?

Para ti puede ser algo insignificante, pero para tu acompañante es un tiempo muerto que debe sumar al momento de la toma de fotografías.

Así que, si está en tu mano, trata de simplificar; opta por objetivos más o menos polivalentes, o prueba a llevarte sólo un objetivo al día y trabajar tu creatividad haciendo únicamente las fotos que te permita esa focal. Puede que te pierdas algunos momentos clave, pero seguro que conseguirás otro tipo de fotos que nunca creíste que podrías sacar.

2. En el equilibrio está la clave

¡Me encantaría poder sacar todos y cada uno de los amaneceres de mis viajes! Y cada uno de ellos en un lugar diferente, claro!

Poder captar esas primeras luces de la mañana donde ocurre la verdadera magia…

Pero ¿qué crees que opina tu acompañante de levantarse a las 5 de la mañana para mirar cómo tú te pasas el rato haciendo no una ni dos, sino 30 fotos de ese maravilloso momento?

Quizá lo “engañes” un día, pero después de vivir el madrugón una vez, no creo que se preste a repetir.

¿Cómo solucionarlo? ¿Cómo hacer que tú tengas tu foto en las horas buenas del día sin sacrificar las horas de sueño de tu acompañante (y las tuyas, claro)?

¡Opta por el atardecer!

Sí, lo normal es que haya más gente al atardecer en ese lugar estratégico que quieres fotografiar, pero ¡todo no se puede tener! Lo dicho: en el equilibrio está la clave.

Fotografiar atardecer en vez de amanecer

3. Tendrás que ser más rápido

Lo sé. Las prisas no son buenas. Pero con el tiempo acabarás siendo veloz a la par que eficaz.

Yo misma, hace algunos años, llegaba a un lugar fotográficamente interesante, y era entonces cuando sacaba el equipo de mi mochila, miraba a mi alrededor, analizaba el ambiente, buscaba la mejor perspectiva y entonces hacía la foto.

Si vais a pasar un buen rato en ese lugar, puede que esta estrategia te sirva. Pero cuando el viaje lleva un ritmo más ágil, este tipo de momentos pueden hacer desesperar a tu acompañante.

Así que ahora, siempre voy con la cámara preparada. Y, a ser posible, incluso con los parámetros medio-listos para la acción.

Además, con el paso del tiempo y la adquisición de experiencia desde el punto de vista fotográfico, me he dado cuenta de que soy capaz de anticiparme a lo que va a pasar.

Por ejemplo: vamos caminando y veo a lo lejos un “pasillo” formado por los árboles. Entonces, decelero, dejo que mi acompañante se adelante, y cuando se encuentra en el punto justo que esperaba, ¡click! ¡Foto rápida y llena de naturalidad! 😂

Ser rápidos fotografiando

Siempre, habrá momentos en los que podrás parar en un lugar y dedicar media horita a sacar fotos más detenidamente, pero si el 90% del tiempo eres rápido y resolutivo, conseguirás que tu acompañante acepte esos ratos de espera de gran agrado.

4. Incluye actividades que le gusten

Cualquier viaje que decidáis hacer te permitirá desarrollar tu afición por la fotografía.

Sin embargo, ¿qué le gusta a tu acompañante cuando viaja? ¿Cuáles son sus aficiones?

Si conseguís entremezclar tu afición por la fotografía con alguna de sus aficiones, será más fácil que el viaje (y el ambiente que generéis) sea un éxito.

En mi caso, como Guille es un deportista nato, siempre intento organizar trekkings con vistas espectaculares (a ser posible) que hagan que él disfrute del paseo y que a mí me permita hacer fotos sin parar.

Además, en algunos de nuestros últimos viajes, incluso, él dedica una mañana a hacerse una ruta en bicicleta, cosa que a mí me permite ir a hacer fotos totalmente a mi aire (y a veces hasta le fotografío a él).

Combinar aficiones viajando

Él contento, yo contenta. 😉

5. Hazle partícipe de tus fotos

En vez de hacer, simplemente, fotos a los paisajes que encuentres en el viaje, ¡utiliza a tu acompañante como modelo!

Además de que tus fotos adquirirán más interés, tu compañero o compañera se llevará un recuerdo mucho más personalizado de cada uno de los lugares que visitasteis.

Acompañante de viajes como modelo

Puede que, al principio, le cueste ponerse y posar para las fotos o, incluso, acabe harto o harta de que le digas cómo y dónde ponerse. Pero cuando vea el resultado, ¡seguro que querrá repetir!

6. Enséñale fotografía (en pequeñas dosis)

No se trata de que antes del viaje le sientes como si estuviera en un aula y te pongas delante para impartir un curso de 20 lecciones.

De hecho, ni siquiera hace falta que le expliques el funcionamiento de la cámara en modo manual o cómo debería modificar los parámetros para conseguir una determinada foto.

Basta con que cuando hagas una foto que quede bonita, le expliques lo que has hecho para conseguir ese efecto y le animes a que lo intente. ¡Verás cómo la satisfacción de conseguirlo hace que le pique el gusanillo!

Enseñar fotografía a acompañantes

Y aunque sólo sea durante unos minutos, esos ratitos harán, no sólo que disfrutéis más de los momentos fotográficos, sino que quizá ¡hasta consigas salir en alguna de tus fotos de viaje! 😂

 

¿Te has visto alguna vez en una situación parecida? ¿Tienes tus propias estrategias para que la convivencia del viaje sea la mejor posible? ¡Compártelo en los comentarios!

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