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Maravillas de Lofoten para fotógrafos

Lofoten nos trató demasiado bien.

Nos recibió ¡con más de 25 grados! Y te voy a recordar dónde se ubica: estas islas noruegas se encuentran ¡por encima del Círculo Polar Ártico!

No podíamos creernos la suerte que estábamos teniendo (aunque luego fue compensado con un tiempo horrible en la zona de los fiordos 😞).

Pero aquello que empezó con la meteorología a nuestro favor, sobrepasó cualquier expectativa que pudiera tener.

Porque estas pequeñas islas del norte de Noruega consiguieron que mis ojos hicieran chiribitas una y mil veces.

¿Quieres saber qué fue exactamente todo lo que me llenó de plenitud fotográfica en Lofoten? Aquí te dejo algunos ejemplos:

1. Paisajes a vista de pájaro

Lofoten tiene un aspecto un tanto característico.

Se trata de un conjunto de islas muy fragmentadas (pero perfectamente unidas por puentes kilométricos) que se complementan con altas montañas verticales que se erigen directamente desde el mar.

El resultante de esta combinación es que los trekkings de montaña son tremendamente duros, debido a la verticalidad del terreno (de hecho, el primer día pecamos de novatos y cargamos con los bastones por caminos que requerían, más bien, usar las manos para escalar 😂).

Sin embargo, gracias a esa verticalidad, podemos ser capaces de capturar fotografías que en otro lugar del mundo sólo podrían conseguirse con un dron (o helicóptero, avión, etc.).

He aquí las vistas (y la subidita) desde el Svolvaergeita:

Montañas de Lofoten
Vistas desde la cima

2. Nubes bajas de lo más fotogénicas

No sabría decir el motivo, pero Lofoten nos regaló casi todas las mañanas un cielo lleno de esa brumilla/nieblina que se queda alrededor de las montañas y que tan bonita queda en las fotos.

Nubes bajas en Noruega
Niebla por la mañana

¡Os prometo que el primer día que llegamos no podíamos dejar de parar en cada arcén para fotografiar esas nubes!

Según avanzaban los días, nos dimos cuenta de que era algo bastante habitual por las mañanas por lo que pudimos tomárnoslo con más calma (y no volvernos tan locos cada vez que las presenciábamos). 😅

3. Playas salvajes y “secretas”

Arena blanca y aguas turquesas.

Aunque también, ¡aguas congeladas del ártico!

Pero, ¿quién querría perder un minuto bañándose pudiendo quedarse por los alrededores haciendo fotos sin parar? 😜

Especialmente la playa de Kvalvika es un espectáculo. Sólo hay dos formas de llegar a ella: por el mar o realizando un trekking de unos 3 kilómetros entre las montañas.

Y eso es lo que tiene de especial. Que, a diferencia de prácticamente cualquier playa del mundo, ésta aparece de repente de entre montañas de cientos de metros de altura. Lo que la convierte en un lugar fotográficamente imprescindible.

Playa entre montañas

4. Cabañas rojas de pescadores

La semana pasada hablábamos de la ropa y el color, y de cómo éste último nos permite crear contrastes con respecto al resto de la escena llamando poderosamente nuestra atención.

Pues van en Lofoten y no sólo te ofrecen paisajes de otro planeta; sino que además deciden que el color oficial de las cabañas de los pescadores sea un llamativo y fotogénico rojo tomate.

¿Quién puede resistirse a esa combinación? 😍

Cabañas en Lofoten

5. La única vista que hizo que me temblaran las piernas

Puede que parte del motivo por el que me temblaran las piernas fuera la pared prácticamente vertical que había que ascender para llegar al Reinebringen.

O puede que fuera porque durante todo el ascenso no tienes, en ningún momento, vistas de lo que te vas a encontrar al llegar a la cima (con lo que la sorpresa es mayor).

El caso es que cuando estaba dando los últimos pasos para llegar arriba y empezaba a vislumbrar el impresionante paisaje, empecé a quedarme sin aliento; mis ojos empezaron a humedecerse y mi piel a erizarse; y sí, mis piernas empezaron a temblar.

Cima del Reinebringen en Lofoten

Puede sonar exagerado, lo sé. Pero, por suerte, ¡hay un vídeo que certifica mi reacción! 😜

En cualquier caso, por muchos otros lugares impresionantes que haya visitado, nunca más he llegado a sentir lo que sentí en aquella montaña con vistas al pueblecito de Reine. ¿No dirías que con razón?

6. Soledad y tranquilidad máximas

Allá por 2016, y a pesar de que eran finales de julio, Lofoten apenas tenía turismo (no puedo hablar por el presente).

Nada que ver con lo que después nos encontraríamos en el sur de Noruega.

Estas islas norteñas nos permitieron pasear en solitario, recorrer carreteras en bicicleta sin cruzarnos con un sólo coche, o ver un atardecer en la playa con el único sonido de las olas rompiendo en la orilla.

Paisajes relajantes
Tranquilidad en Lofoten

Espero que hoy día siga igual, porque para nosotros, toda esa tranquilidad, fue el paraíso en la tierra.

7. Animales libres y felices en su hábitat

Lo comenté en mi Instagram en una ocasión. ¿Quién pudiera ser oveja noruega? O mejor dicho, oveja lofoteña (¿se dirá así? 😂).

Campando a sus anchas por doquier; con prados verdes allá donde mires; y por supuesto, ¡con esas vistas!

¡De ahí que nos encontráramos ovejas hasta en la playa!

Ovejas en la playa
Ovejas en libertad
A mí, además de volverme loca los animales, las ovejas me parecen especialmente fotogénicas, así que ¿qué más podría pedir como fotógrafa?

8. Carreteras que cortan la respiración

Si lo tuyo son los road trips, estás de suerte.

Con una carretera principal que cruza de norte a sur todas las islas, y unas cuantas carreteras secundarias que llegan a los lugares más remotos, tienes asfalto de sobra para regocijarte de placer visual.

Te aseguro (por experiencia propia) que no podrás evitar detenerte a cada rato para fotografiar esa perfecta combinación entre mar, montañas, nubes…

Road Trip por Noruega
Carreteras de Lofoten, Noruega

9. Las montañas más impresionantes que jamás he visto

Creo que este punto ya lo he ido dejando caer a lo largo de todo el artículo. 😂

Considero que sus montañas son lo más característico de las islas de Lofoten; por sus formas puntiagudas, por su verticalidad, por salir -casi inexplicablemente- imponentes directamente desde el mar…

Jamás he vuelto a ver un paisaje como aquel y creo que, por muchas maravillas que me encuentre por el mundo, Lofoten siempre tendrá un “nosequé” que “quéseyo” que lo hará realmente especial.

Sólo imagina, por un segundo, despertarte cada mañana con estas vistas. ¿No sería maravilloso? (obviemos el tema del invierno frío y oscuro, ¿ok? 😜)?

Montes sobre el mar

10. Eternas horas de luz

Visitamos las islas noruegas de Lofoten a finales de julio, cuando se suponía que los días habían empezado a acortar. Sin embargo, a medianoche seguía habiendo la suficiente luz como para tener que ponernos antifaces para dormir.

Pero como contrapunto a los problemas de sueño, el verano noruego (especialmente en un lugar tan al norte como Lofoten) te permite vivir lo que se conoce como el sol de medianoche.

Un fenómeno (que ocurre principalmente a final de junio) por el cual el sol baja hasta el horizonte y permanece allí durante varias horas antes de volver a empezar a subir.

¡Sí! ¡Lo has oído bien! ¡Horas y horas de atardecer! 😍

Lamentablemente, yo no tuve demasiada suerte con los atardeceres y no me traje ninguna fotografía memorable, pero sí, en cambio, pude hacer fotos a las 23:00h sin grandes problemas por la falta de luz.

Conclusión

Lo sé, no he sido imparcial.

Puede que fuera porque fue uno de nuestros primeros grandes viajes (al menos, en duración); o puede que fuera porque las condiciones meteorológicas fueron perfectas.

Puede que todo lo que os haya contado esté influenciado por los bonitos recuerdos que guardo de estas islas… ¡pero a los hechos me he remitido!

Lofoten es ese lugar al que cualquier fotógrafo debería ir al menos una vez en la vida (eso sí, con la cartera bien llena, porque ¡no todo es tan perfecto! 😜).

Así que, si aún no estaba en tu lista de deseos viajeros, espero haber conseguido darte el empujoncito que te haga plantearte visitar mi lugar favorito del mundo (al menos, hasta la fecha). 😄

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