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Fotografía al amanecer

“¿Amane… qué? Pero ¿qué pasó con eso de Fotografía de viajes sin pretensiones?”

Lo sé, lo sé, pero voy a tener que escudarme en el famoso dicho de… “una vez al año no hace daño”. Porque sí, los amaneceres son demasiado espectaculares como para no aprovecharlos fotográficamente, incluso si eso supone tener que levantarse (o no acostarse 😜) a las 3 de la mañana.

Yo ya lo he convertido en tradición. Escojo un día de agosto en el que el tiempo acompañe (por aquí por el norte no es tan sencillo) y busco una localización que tenga ganas de fotografiar al amanecer.

Normalmente siempre escojo la cima de alguna montaña o un lugar especial que haga que la experiencia sea única. Porque, ¿qué gracia tiene llegar al lugar en coche? Ya que madrugas, ¡vive una aventura!.

Eso sí, no te lo voy a negar, es duro levantarse tan temprano. De hecho, en esos momentos sólo piensas “¿quién me mandaría a mí…?”, pero te aseguro que una vez que llegas a tu destino y empiezas a vislumbrar la salida del sol, te invade una sensación de satisfacción por la que todo esfuerzo queda compensado.

Si con esto todavía no te he convencido, ¡espero que mis fotos de amaneceres lo hagan! Así que, confiando en que vas a lanzarte a la aventura matutina, voy a darte 10 consejos basados en mis experiencias:

1. Prepara absolutamente todo el día anterior

Te vas a levantar muuuuuyyyy temprano, así que te aseguro que no querrás dejar absolutamente nada para hacer al día siguiente.

Así que prepárate la ropa que vas a llevar. Lo normal -al menos en el norte de España- es que necesites ropa de abrigo, y más aún si vas a subir una montaña. Aunque te parezca exagerado, incluso en agosto la sensación térmica puede bajar mucho con el viento que suele hacer en la cima de una montaña.

Escoge diferentes capas que te permitan ir añadiendo o quitando prendas en la medida en que lo necesites. Así como ropa para cambiarte después de la aventura si eres de los que suda la camiseta 😅.

Prepara, también, agua y algún snack que vayas a tomar si la ruta es un poco exigente (frutos secos, plátanos…).

Y, por supuesto, ¡no te olvides de la iluminación! Vas a llegar a oscuras a tu punto fotográfico, por tanto te vendrán muy bien unos frontales o linternas en su defecto.

2. Piensa el equipo fotográfico que quieres llevar

Tienes que tener en cuenta dos cosas: lo que estás dispuesto a cargar en la mochila dependiendo de la ruta que vayas a hacer y el equipo que vas a necesitar.

Aquí van mis consejos:

  • Al principio, va a haber muy poquita luz, así que es posible que necesites disparar largas exposiciones. Para ello será indispensable contar con un trípode (resistente si vas a estar en una cima con su consiguiente ventolera).
  • Opta, si te es posible, por un objetivo luminoso que te permita disparar en la mayor apertura de diafragma posible cuando el sol aún no ilumine el ambiente lo suficiente.
  • Ten en cuenta el lugar en el que vas a fotografiar para decidir la distancia focal. Habitualmente, en las cimas de las montañas no suele haber demasiado espacio, por lo que te será útil un gran angular. Si por el contrario es un lugar abierto sin problemas de espacio, puedes escoger un objetivo menos angular.
Fotografiar el amanecer con gran angular Fotografiar sacada con gran angular (10mm)
Fotografiar el amanecer con teleobjetivoFotografiar sacada con una distancia focal media (52mm)
  • Utiliza algún sistema de disparo en remoto si es que quieres salir en tus fotos (cosa que deberías). En este post te di todo tipo de opciones.
  • ¿Tienes una cámara de acción del estilo de la gopro? ¡Haz un timelapse de la salida del sol! No tienes más que dejarla a un lado haciendo fotos mientras tú haces lo propio con tu cámara y ¡verás qué genial queda el resultado!

3. Acuéstate pronto

Es obvio, ¿no?

Lo normal es que te tengas que levantar a las 3 o a las 4 de la madrugada, así que intenta meterte a la cama antes de las 22h para poder dormir una cantidad de horas razonable.

Al día siguiente necesitas tener energía y para ello el descanso es fundamental.

¡Eso sí! ¡La siesta por la tarde no podrás perdonarla! ¡Te lo aseguro! 😜

4. Calcula la hora del despertador

Tienes que tener en cuenta dos aspectos:

Por un lado, no se camina igual de rápido a plena luz del día que a oscuras. Si calculas que la ruta que vas a hacer se tarda en completar una hora habitualmente, entonces calcula media hora más por posibles imprevistos en la oscuridad.

El segundo aspecto a tener en cuenta, es que cuando pongas en Google “Hora amanecer en X lugar” la hora que te va a dar es el momento en que sale el sol. Sin embargo, antes de que el sol aparezca en el horizonte ¡ya empiezan a pasar cosas en el cielo!😜

Así que calcula que debes estar en tu lugar fotográfico escogido al menos media hora antes de lo que indica Google. Así llegarás sin prisa para presenciar el espectáculo (no como mis primeras veces ¡que me tocó correr!)

5. Un café para despertarte y coger energía

Vale. Son las 3 o las 4 de la madrugada y quieres morir. Pero tienes que levantarte de la cama, vestirte y cargar con un mochilón.

Así que, ¡café por vena! Te ayudará a despertar y a tener un poco más de energía para empezar tu aventura.

Nosotros siempre dejamos preparado un termo y nos lo vamos tomando en el coche hasta llegar al punto donde iniciamos la caminata. Además de disfrutar del café caliente entrando en tu cuerpo, ¡te ayudará a no arrepentirte de lo que estás haciendo! 😌

6. Es hora de caminar en la oscuridad.

Al principio parece complicado. No te atreverás a andar con la seguridad con que lo harías a plena luz del sol. Sin embargo, pronto te darás cuenta de que, en parte por los frontales y en parte porque tus ojos se van a ir habituando a la oscuridad, que cada vez te resultará menos difícil caminar con normalidad.

Eso sí, prepárate para llevarte algún susto por los ruidos de alrededor. Los animales suelen extrañarse de que ande alguien merodeando a esas horas y se suelen acercar curiosos a mirar. Es por eso que suele ser normal escuchar movimiento entre los árboles o arbustos o ver ojos iluminados en plena oscuridad.

A pesar del susto repentino, lo normal (a menos que estés en algún lugar recóndito del planeta) es que se trate de vacas o caballos (a los que les encanta subir a las cimas para desayunar) o zorritos que salen a cazar animalejos en plena noche.

Animales al amanecer

Animales en la cima al amanecer

7. La magia empieza a ocurrir antes de que salga el sol

Ya te lo comentaba en el punto 4. Calcula estar media hora antes de que salga el sol en el lugar que hayas escogido para tu amanecer. Porque es entonces cuando ocurren cosas como éstas:

Colores antes de la salida del sol

Es el momento de la explosión de colores. Especialmente si hay unas pocas nubes, el cielo pasa por rosas, naranjas, morados… ¡un espectáculo que seguro que no te querrás perder!

8. ¡Hora de fotografiar!

Como ya hemos comentado, los primeros minutos habrá muy poca luz, pero eso no significa ¡que no merezca la pena fotografiar! Planta tu trípode y prepara para hacer una foto que capte todos esos colores del amanecer.

Suele ser un buen momento para hacer fotos de siluetas. Busca una perspectiva baja que permita que tu modelo esté rodeado de cielo y ¡a jugar!

Poco a poco y en escasos minutos verás que empieza a asomar el sol. ¡Es mi momento favorito!

Cuando el sol aparece en el horizonte, de repente, el suelo se empieza a teñir de reflejos naranjas creando muchas texturas y luces y sombras… ¡me encanta!

Contraste de colores al amanecer

Aprovecha estos momentos en los que hay más luz para hacer fotos más rápidamente porque ¡la magia de los reflejos anaranjados y dorados sólo dura unos minutos!

Poco a poco la luz irá cambiando a medida que el sol va subiendo y desaparecerán los colores del cielo por completo. Es hasta este momento cuando deberías aprovechar para hacer las fotos que tenías en tu cabeza.

Porque después toca…

9. Disfruta de las vistas

No has llegado hasta ahí solo para hacer fotos (aunque -por qué negarlo- es un gran motivo), así que ahora busca un rincón agradable, siéntate, relájate y come algo. Ha llegado la hora de disfrutar del momento, de la tranquilidad y de la satisfacción que supone haber llegado ahí.

Olvídate por unos instantes de la cámara y vive plenamente consciente de dónde estás. ¡Sentirás una gran paz!

Disfrutar la aventura

10. Emprende el regreso

Este es, posiblemente, el momento que más pereza te va a dar de toda la experiencia (más, incluso, que la de madrugar). Toca deshacer el camino.

Y es que después de disfrutar de ese momento relajado mirando el paisaje a tu alrededor es difícil volver a ponerse en marcha. Pero voy a darte un motivo que hará más llevadero ese momento.

¡Pégate un homenaje al regresar y vete a desayunar como los reyes! Después de 4 ó 5 horas despierto, ¡el cuerpo te pedirá un desayuno de tres platos (por lo menos)!

Y aún queda una cosa más: ¡la siesta!

Conclusión

No es algo que se pueda hacer todos los días (mucha fuerza de voluntad habría que tener 😌), sin embargo, es una experiencia que cada vez que la hago (preparándola con mimo y escogiéndola para que sea especial) me llena de satisfacción.

Así que, sigamos con nuestro lema de “Fotografía de viajes sin pretensiones”, pero hagamos de vez en cuando (o, al menos, una vez al año) este esfuerzo que nos hace tan felices, ¿no te parece?

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