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Fotos haya la luz que haya

Si les preguntas, absolutamente el 100% de los fotógrafos te va a recomendar hacer tus fotos en lo que se consideran las mejores horas del día: es decir, al amanecer y al atardecer.

Y… bueno, yo también te lo recomiendo. Porque es entonces cuando ocurre la verdadera magia: la luz tiñe todo de un precioso dorado, los colores del cielo se tornan rosas, naranjas y morados y, en general, todo se ve muchísimo más bonito y llamativo que a cualquier otra hora del día.

Sin embargo, cuando viajamos, intentamos exprimir al máximo las 24 horas del día, y por esa misma razón, ¿cómo vamos a desaprovechar todo lo que ocurre entre el amanecer y el atardecer sólo porque no tenga las condiciones de luz perfectas?

Por eso, hoy te voy a dar las claves para que puedas hacer buenas fotos haya la luz que haya.

La luz de los días nublados

Te levantas por la mañana en tu destino de vacaciones. Te asomas por la ventana y… oooooh, ¡está nublado! Parece que hoy no disfrutarás de un día esplendoroso 😕.

Pero… ¡no te desanimes! Porque, lo creas o no, la luz de los días nublados es la luz más “fácil” que puede haber para fotografiar.

Y dirás: ¿por qué?

Pues porque cuando las nubes cubren completamente el sol, la luz se convierte en totalmente uniforme; es decir, no vamos a tener contrastes entre zonas iluminadas y zonas en sombra.

Esto hace que la escena que estemos fotografiando tenga una bonita luz difusa y repartida por todas las zonas por igual.

Vistas de la playa de Zumaia en un día gris

Puede ser que los colores te aparezcan un poco más apagados de lo normal, pero nada que no pueda resolverse subiendo un poquito la saturación en la configuración de tu cámara o después en postproducción.

Este tipo de luz, además, favorece mucho en el caso de hacer retratos, ya que la piel del retratado aparecerá más uniforme y sin las antiestéticas sombras que produce un sol de mediodía.

Por si fuera poco, los cielos nublados, especialmente cuando las nubes son grandes y esponjosas siempre aportan un extra de interés a la fotografía; le da dramatismo, textura, movimiento (si jugamos con largas exposiciones).

Así que, a partir de ahora, alégrate de los días nublados porque, aunque no disfrutes del sol, tendrás la oportunidad de hacer grandes fotos.

La luz del sol de mediodía

¿Y si, por el contrario, amanece un día de pleno sol sin una nube en el cielo?

¡Entonces vas a tener que poner a trabajar tu creatividad!

Este tipo de luz se denomina “luz dura” debido a que produce un gran contraste entre las luces y las sombras.

Esto te sonará: Quieres fotografiar una escena a pleno sol en -por ejemplo- un callejón con mucho encanto. Tus ojos lo ven muy claro: la calle con sus ventanas llenas de macetas con flores, ese cielo azul tan bonito… Entonces te pones la cámara de fotos en el ojo, disparas y… ¡¿por qué se ve tan diferente?! Te lo diré:

Nuestros ojos son un órgano impresionante que son capaces de abarcar todos los rangos de luz posible: desde las luces más claras, a las sombras más oscuras.

Pero por muy buena que sea una cámara de fotos, nunca llegará a captar tal diferencia de luces; es decir que sacará o las zonas iluminadas quemadas, o las zonas en sombra muy oscuras. Tendremos que escoger qué queremos que salga bien expuesto.

Lo mismo ocurre cuando intentamos fotografiar, por ejemplo, una ventana desde un interior. Es imposible sacar el paisaje de la calle y el interior de la casa en una sola toma (sí podremos hacerlo en postproducción).

Entonces… ¿cómo lo solucionamos?

¡Pues aprovechándonos de las circunstancias!

Cuando exista tanto contraste entre las luces y las sombras, aprovecha para hacer fotografías muy contrastadas: juega con las sombras de los objetos, prueba a hacer siluetas situando a la persona retratada justo delante de la luz…

Jugando con el sol de mediodía

Bajo el sol, olvídate de conseguir el retrato perfecto. Cuando el sol se sitúa en lo más alto del cielo, nuestras cejas, nuestra nariz, etc. producirán unas sombras en la cara que no favorecerán ni a la mejor top-model.

Para resolverlo, puedes situar a la persona retratada completamente a la sombra (de un árbol, de un edificio…); eso sí, ten en cuenta que todo lo que enmarques, incluido el fondo, quede en sombra.

Y si no te queda más remedio que sacar a alguien posando bajo un sol de justicia, puedes optar por utilizar dos recursos: un reflector (que dudo que lleves en tu mochila de viaje) o el flash de la cámara. Cualquiera de los dos complementos te ayudarán a rellenar esas antiestéticas sombras que se producen en la cara y el sujeto quedará mucho mejor iluminado.

La luz de los días de niebla

Creo que después de la luz del amanecer y la del atardecer, la luz de los días de niebla resulta ser otro de los momentos favoritos de los fotógrafos.

La niebla es muy estética e inspiradora; te facilita mucho el poder transmitir emociones como la soledad o la melancolía. Pero hay que saber trabajar con ella.

En estos casos, vamos a buscar un protagonista para la foto; puede ser un árbol, una persona, o incluso un edificio, pero deberemos enmarcarlo en medio de un gran marco de niebla.

La niebla tiene que estar muy presente, y para ello haremos que nuestro protagonista esté rodeado de espacio negativo (una zona que no aporta más información a la imagen) haciendo destacar mucho más al elemento principal.

Islas Hébridas Escocia

Si además, coincide la niebla con el anochecer, puedes jugar colocando a tu protagonista junto a una fuente de luz como una farola, haciendo que su silueta destaque en medio de la densa niebla.

¿Es o no es poético? 😉

La ausencia de luz por la noche

¿Creías que cuando se acaba el día llegaba el momento de guardar la cámara? ¡Claro que no! ¡Vamos a exprimir (fotográficamente) cada minuto del viaje!

Pero antes de nada, un consejo: ¡olvídate del flash!

Cuando cae la noche, las luces de la ciudad se encienden, y ¡es ahí donde podemos seguir jugando con nuestra cámara!

Busca algo que refleje las luces de la ciudad, de las casas… Puede ser un río, un lago o simplemente un charco. Coloca la cámara sobre un trípode o una superficie que actúe como tal, y busca los reflejos en el agua. ¡Conseguirás fotografías realmente interesantes!

Y ¿por qué no jugar con la estela que dejan los faros de los coches?
Es un tipo de fotografía que funciona muy bien en grandes urbes, ya que da a entender el vida nocturna de dicha ciudad.

Jugando con las luces de los coches

También se consiguen fotos interesantes si acercas a la persona que quieres retratar a una fuente de luz: una farola, un escarate… El contraste de la persona iluminada con la oscuridad de la noche te permitirán conseguir composiciones muy creativas.

De noche también podremos conseguir uno de los recursos más estéticos que existen en fotografía: el desenfoque de las luces. Si colocas a un protagonista delante de un lugar lleno de luces (bombillas de una terraza, luces de los coches…) y enfocas al primer plano, las lucecitas saldrán desenfocadas creando una fotografía de lo más estética.

Recuerda que cuanto más alejado esté el protagonista de las luces, más desenfocadas saldrán éstas.

Conclusión

Espero que estos consejos te ayuden a ver que se pueden sacar buenas fotos a cualquier hora del día y cualesquiera que sean las condiciones de luz que te encuentres en tu viaje.

Y si te ha quedado alguna duda, ¡déjamela en los comentarios! ¡Estaré encantada de resolverla! 😊

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